Desde el año 2012 estamos trabajando en la realización del «Proyecto Hogares», confiadas en la mediación de la Providencia de Dios que nunca abandona a los más pequeños y desamparados, como son nuestras chicas del Cottolengo.

La primera etapa consistió en la renovación de los espacios de servicios: cocina central, lavadero y mantenimiento.

En la segunda etapa, en la que nos encontramos, queremos renovar los cuatro hogares donde residen nuestras chicas, con espacios más adaptados a sus necesidades, capacidades y posibilidades de atención.

En el 2018 pudimos inaugurar los hogares: San José, para las residentes más dependientes, que requieren mayores cuidados en cantidad y calidad, y Divina Providencia, para las chicas más independientes que pueden llevar adelante un proceso de autogestión supervisado.

Este año, un grupo de treinta residentes pudo ser trasladado a las nuevas estructuras del hogar Jesús Misericordioso y ya está en marcha la refuncionalización del cuarto hogar.

La tercera etapa consistirá en el reciclado de uno de los antiguos hogares para transformarlo en un hogar de día.

Para la concreción de este tercer hogar, la Providencia se valió de la mediación de muchos particulares e instituciones que nos ayudaron, pero sobre todo de una bienhechora que hace muchos años nos había permitido abrir un Cottolengo en Tacuarembó. Este tuvo que cerrarse después de unos años y nos quedó pendiente la concreción de la voluntad de la donante de realizar una obra para discapacitados, dedicada a Jesús Misericordioso, en Tacuarembó. Pasaron los años y el Señor arregló los caminos para que volviéramos a reencontrarnos con esta persona, quien cambiando la cláusula de su donación nos concedió realizar la obra en Montevideo. Damos gracias a Dios por el inmenso corazón generoso de esta señora, por su amor a Jesús en los más frágiles y su devoción a Jesús de la Divina Misericordia que permitieron concretar la realización de este hogar, del que ya disfrutan nuestras chicas.

Para la bendición de las instalaciones estuvieron presentes:  Mons. Pablo Jourdán, nuestra Superiora provincial, Hna, Ma. Trinidad Almada, su vicaria, Hna. Ma. Mónica Molina y la Hna. Ma. Hilda Pachón, consejera provincial, representantes de la Asociación diplomática de Ayuda (ADA), representantes del Ministerio de Transporte, equipo de arquitectos responsables de las obras, funcionarios de la casa, amigos y voluntarios. Agradecemos a todos la deferencia de su grata presencia para compartir la alegría de las residentes y de la Comunidad religiosa por este triunfo de la caridad.

Seguimos contando con la ayuda de todos los que ya vienen colaborando con nuestra obra y con todos aquellos que esperamos puedan sumarse a hacer realidad la culminación de las etapas restantes del proyecto.

¡Bendiciones! ¡Ave María y adelante!