Volver a sentir la esperanza, para una Navidad con Jesús

Montevideo, Uruguay. – El sábado 18 de diciembre realizamos nuestro tradicional pesebre viviente, que contó con la participación presencial de algunos amigos de nuestra casa y la presencia virtual de tantos otros a través de las redes sociales.

La transmisión en vivo, efectuada por ICMtv, el canal web de la Arquidiócesis capitalina, llegó a miles de hogares dentro y fuera de Uruguay, que siguieron con devoción este momento central, habitualmente organizado el sábado previo a la Navidad. El objetivo del pesebre siempre es llegar a todos los corazones con el mensaje de paz, alegría y esperanza que traen cada conmemoración del nacimiento del Niño Dios.

Este año incorporamos una particularidad, la coordinación estuvo liderada por el voluntario Darío Cernicchiaro, quien dio su sí generoso al desafío de dirigir los trabajos. En un proyecto que siempre cuenta con el esfuerzo de las residentes, las Hermanas, los voluntarios y colaboradores de la institución, la noche del pesebre viviente coronó aproximadamente seis meses de intensa labor. Un proceso que implicó reuniones con las diferentes áreas de la organización, trámites, consultas y, sobre todo, ensayos.

Luego de la representación, los asistentes se sumaron en un efusivo aplauso, seguido por un mensaje de la Hna. Ma. Adriana Delfino, superiora de la institución. La Hermana explicó que la escena con la que se cerró la presentación, fue el sueño de Don Orione. Esta experiencia refiere a un momento en el que él sentía que sus sueños, sus proyectos, sus ideas, se caían, como podemos sentir cada uno de nosotros durante este tiempo difícil.

“De repente, una noche, en la oración la Virgen lo abrazó de la misma manera que nos está abrazando a cada uno de nosotros y le devolvió la esperanza, la vida, su esencia”, explicó. “Celebrar el misterio de este Dios que se hace uno de nosotros es volver a creer, volver a creer y volver a sentir que estamos vivos y que verdaderamente Dios no nos deja solos aun en los momentos más dolorosos”, añadió Delfino. La directora manifestó el sincero deseo comunitario para la Navidad 2021: “Que hoy todos ustedes puedan volver a sentir la esperanza”, auguró.

La Hna. Ma. Adriana recordó que, al entrar, a cada persona se pidió que escribiera en un papel, que tenía la forma de una piedra, las situaciones de dolor que hemos cargado durante este año. El buzón que contenía estas piedras fue presentado como ofrenda al Niño Jesús.

A continuación, el Cardenal Daniel Sturla tomó al Niño Jesús en brazos y extendió su felicitación, en primer lugar, hacia Él, “que se está portando divinamente”, dijo, y luego a los organizadores del evento. El arzobispo contó que “siempre venir al pesebre viviente del Cottolengo Femenino es de las cosas más lindas que vivo cada Navidad”. Expresó que lo extrañó, al igual que todos, en 2020 y agregó que en 2021 estamos contentos y felices de poder vivirlo con mayor presencialidad. Sturla reiteró sus felicitaciones e impartió la bendición.

Redacción: Sebastián Sansón Ferrari – Cottolengo Femenino Don Orione